viernes, 8 de febrero de 2008

Veinticuatro horas-Cuento-Segunda parte.

García.

Tengo que dejar de chupar o al menos controlarlo un poco se dijo previendo que no iba a prestarse demasiada atención. Golpeó la suela del zapato derecho contra el piso y luego siguió con el izquierdo e inició un zapateo que esperó fuera sutil; el frío ponía en evidencia sus dificultades circulatorias y edad.
La pendeja se ubicó a un costado del surtidor y le fue imposible no dirigir su mirada hacia el culito carnoso apretado bajo la calza amarilla. La guacha sabía que lo calentaba y lo disfrutaba; aumentaba su placer manteniéndolo a distancia y haciéndose la estrecha. Como si él no supiera que la muy putita había parido a los dieciséis y no había tenido la decencia de casarse o al menos juntarse con el padre del crío.
No te harías tanto la difícil si me hubieras conocido antes, pensó recordando sus años de Falcon nocturno, máquina y dominio de cuerpos, almas y bienes. La nostalgia (o la limitación mental) le impidió darse cuenta de que en aquella época dorada la pendeja debatía su posibilidad de ser entre óvulos y espermatozoides.
Yo hubiera podido ser grande, carajo, grande de verdad y no terminar como un cana retirado, cagado de frío y despreciado por una putita. Por ahí tiene razón la Susi en lo que me dijo anoche, pero hay formas y formas de decirle cosas a un macho. Ya va a volver cuando extrañe la disciplina.
El auto deportivo entro veloz en la playa desde el lado de Quilmes y encaró para el veinticuatro horas, se echó hacia atrás y el auto pasó frente a él y estacionó unos metros a la derecha. Dispuesto a putear al conductor, enmudeció ante la hembra portentosa que emergió del vehículo: alta, rubia, de pechos grandes y firmes y una boca promisoria. Sólo pudo saludar con una inclinación de cabeza, la mujer le dedicó un sonrisa lateral y entró en el veinticuatro horas; quiso creer que el balanceo de caderas le había sido dedicado pero no le alcanzó la fe.

1 comentario:

Labrisomus dijo...

Che Marlowe visito su blog, me invitaron al chat y no aparece nadie, yo les apareceré por Buenos Aires el miércoles 13, llegaremos al Hotel República, Cerrito 370

un abrazo