domingo, 10 de febrero de 2008

Veinticuatro horas-Cuento-Cuarta parte.

Oscar.

Bajó del colectivo una cuadra antes de la esquina que le había indicado Francisco, una costumbre que ejercía siempre que se dirigía a un lugar desconocido. Lo impulsaba la necesidad de reconocimiento del ámbito en el que debía situarse, necesidad que experimentaba desde su adolescencia y que durante bastante tiempo lo había avergonzado. Pero, desde que se había asumido como un militante revolucionario, se enorgullecía de esa inconsciente y precoz disposición para adoptar medidas de seguridad.
Había dejado de llover y la luz rojiza del sol crepuscular aparecía de vez en cuando entre las nubes grises que arrastraba el viento sudoeste hacia el río. Se levantó el cuello de la campera y apuró el paso: caminaba por una avenida que seguía hacia el sur, la circulación de vehículos era abundante; a la izquierda aparecía un barrio de chalets de clase media con pretensiones (que parecían haber quedado truncas), a la derecha; del otro lado, una estación de servicio que ofrecía los productos, accesorios y actividades que la clase dominante considera imprescindibles para sus automóviles.
Lo alegró reconocer el lugar de la cita ( por unos segundos había temido que fuera el veinticuatro horas de la estación de servicio). En la esquina, mientras esperaba que el semáforo le diera paso, lo observó: un carro de chapas de aluminio que funcionaba como expendio de choripanes situado en la ochava delante del tendido de alambre tejido que delimitaba el terreno de una fábrica abandonada.
Francisco pensó, viéndolo de espalda sentado en una banqueta, siempre fue un tipo puntual. ¿Bastaba ese rasgo para concluir que seguía siendo el mismo?, ¿seguiría teniendo la firmeza que había demostrado en las marchas, huelgas y denuncias?
Cruzó la calle y lo llamó, Francisco se dio vuelta, sonrió y se levantó para saludarlo. Se estrecharon las manos con fuerza y vio el cansancio en la mirada y en la sonrisa deslucida, como si se estuviera alejándose con un desplazamiento inexorable y fatal.
Será difícil, está quebrado, el sistema es implacable en la demolición y recordó a la pendeja tirada desnuda en la cama, las manos envueltas en guantes de seda ofreciendo sus pechos y su sexo abierto intentando encontrar su expresión más perversa para fotografiarse y subir su imagen a internet.
Quiero ser una estrella porno y estoy trabajando, le había explicado cuando lo había recibido desnuda y lo había hecho pasar al estudio para seguir fotografiándose. Con seguridad, sin vergüenza alguna. No debía tener mucho más de dieciocho años, si es que los tenía, y lo había hecho sentir como un imbécil.
No será fácil se dijo antes de aceptar el cognac que le ofreció Francisco, pero para algo estaba ahí y tenía experiencia en el trabajo que se proponía.
“Vos sos un cuadro, siempre lo fuiste... no, no te hagás el boludo... ¿ves?, te estás evadiendo de nuevo... siempre lo supe, pero ahora tengo la obligación de decírtelo, no podés quedarte al margen, tarde o temprano te vas a dar cuenta de que te estás desperdiciando... sí, estoy seguro...vos ahora te cagás de risa, me boludeás pero sabés que tengo razón... estamos en medio de una situación fluctuante que... no, no me jodás con lo de prerrevolucionaria... no, pero si sabemos aprovecharla nos ofrece una gran oportunidad de crecimiento... están dadas las condiciones para que la clase obrera vea el capitalismo con claridad y forje una alianza con los sectores de desocupados movilizados... es una etapa propicia además para denunciar el fraude que ha sido históricamente el peronismo como supuesto representante de sus intereses... por fin después de tanto tiempo se ven las limitaciones evidentes de los partidos burgueses para cargarse de algún tipo de representación popular... la pauperización de la clase media también contribuye a demostrar la imposibilidad del desarrollo de su proyecto individualista ya no de ascenso social, sino meramente de supervivencia... claro que hay sectores que giran a la derecha o directamente a un fascismo que no se anima a ser explícito... pero mirá lo que paso con Blumberg, duró lo que un pedo en el viento, toda opción por derecha es cooptada por el sistema, en ese sentido es maravilloso el cinismo amorfo del peronismo, disuelve y aplasta cualquier planteo alternativo...no, no el nuestro, porque tenemos un proyecto claro y distinto, como diría el buen viejo Descartes... no, no es solamente que el partido te necesite a vos, vos, aunque no lo sepas, necesitás al partido... te estás desperdiciando y no es que me ponga místico pero algún día vas a pagar por desperdiciar tus dones... nadie te lo va a reclamar pero no podés seguir evadiéndote para siempre... sí, la minita, ¿por qué me preguntás?... la pendeja es una víctima... eso no tiene nada que ver... es preciosa... no, eso es una falacia, ella no es libre... sí, ya sé en la villa ya hubiera cogido con el primero que la hubiera calentado un poco y ya tendría un par de pibes, sí, ya sé, ya sé... vos querés creer que le estás dando una libertad que no tiene... no, no te pongás en cínico... no, sí, vos tenés la autoridad moral... vos estuviste donde fue necesario estar, por eso... sí, tal vez no fueron los mejores resultados pero ¿desde cuándo una acción política se mide por los resultados inmediatos?... no, viejo, eso es estalinismo, no jodás... está bien, sí, tal vez perdí algo de humor pero…”

No hay comentarios: