martes, 15 de enero de 2008

X. en la Patagonia-Primera parte,texto de Julio Páez.

Malvinas. X en la Patagonia, texto de Julio Páez.
Julio C. Páez. Artículo publicado por entregas en la revista literaria virtual Zoolook. http:://www.zoolook.ws entre Abril y Septiembre del 2004.


X en la Patagonia (Abril-Junio de 1982)
Una visión lateral de la Guerra de Malvinas

Pasados más de veinte años, situar la experiencia de X. en su viaje inconcluso hacia la guerra es una cuestión bastante más compleja de lo que me pareció cuando decidí encararla. Fundamentalmente porque tengo el testimonio de X., una fuente de primera mano, pero infectada por el desarrollo de una subjetividad que dista 22 años de los hechos que memora. Tengo también sus diarios-bastante pobres, por cierto-y su correspondencia. Espero, confrontando los diferentes órdenes de fuentes, acercarme a la redacción de un discurso veraz y de cierta coherencia.

"¿Sabés que son plácidos almirantes
quienes nos conducen al exterminio
y que obesos y torpes generales adquieren
el obsceno vicio de la sangre joven?"

Jim Morrison, "Una plegaria americana", 1970.

Los días de Abril


"14 de Abril de 1982
Hoy partimos hacia el Teatro de Operaciones del Atlántico Sur (T.O.A.S.), quizás hacia un probable combate, quizás hacia una probable muerte. Hay que pensar intensamente en la posibilidad de la muerte. Es la guerra o no, aparte hay que saber enfrentar las cosas como vienen. "

"Yo estaba haciendo la colimba en el Regimiento 8 de Caballería Blindada con sede en Magdalena, allí tenían los TAM (Tanque argentino mediano), que eran los juguetes más queridos del ejército, con los que pensaron reprimir la protesta del 29 de Marzo en Plaza de Mayo... si, está bien, me ordeno. Volví de un franco a fines de Marzo de 1982 y me dijeron que los tanques del escuadrón habían sido armados con munición de guerra tanto para el cañón como para las ametralladoras para mandarnos a Capital Federal el 29, dije que ni en pedo pensaba tirar contra la gente y no sé si me creyeron. Por suerte, algún milico menos animal que el que había ordenado el alistamiento de los tanques decidió suspender su movilización, tal vez porque ya tenía en claro lo que se venía para el 2 de Abril. Ese día, el 2, claro, nos enteramos de la toma de Malvinas por la radio, al cabo de un turno de guardia, y creo que fue a partir de ese momento que tuve la impresión de comenzar a transitar por una niebla leve que se iría espesando con los días.
La semana santa de 1982 fue la última ocasión en que vi a mi padre antes de marchar hacia el sur, lo recuerdo con claridad porque mantuvimos una conversación en la que, con una rara conciencia política, argumenté que la recuperación de Malvinas era sólo una operación de los milicos para ganar popularidad y mantenerse en el poder. Conciencia que se obnubiló parcialmente durante el viaje... (...)"

"15 de Abril de 1982
Es increíble el entusiasmo de la gente por darnos ánimo, regalándonos cigarrillos, comida, cartas, estampitas, te hace sentir que representás a todo un pueblo que en las actuales circunstancias se halla fuertemente cohesionado..."

"(...) fue raro, a medida que avanzábamos hacia el sur el entusiasmo de la gente se fue desvaneciendo, como si la proximidad geográfica de una guerra que se hacía cada vez más cierta, enfriara el ardor belicista que tanta vigencia había alcanzado en Buenos Aires. ¿Nosotros?, es difícil hacer un juicio general, ante todo porque éramos un grupo de ciento cincuenta personas y por lo tanto la percepción de lo que ocurría era variada y disímil, y además, dada la estructura de un escuadrón de tanques, yo sólo tenía contacto directo con once personas, un oficial, cuatro suboficiales, y seis compañeros; los que integrábamos la primera sección de tanques del escuadrón "B". Creo que, en los primeros momentos, cuando la rueda empezó a girar, nos fue muy difícil analizar la situación y asumir una posición coherente. Lo que si recuerdo es que la guerra empezó a adquirir concreción en el viaje en tren, cuando un médico nos explicó como proceder en el caso de quemaduras, mutilaciones y muertes, y de que forma debíamos actuar para deshacernos de los cadáveres que afectaran la operatividad del tanque"

Fragmento de una carta fechada en Choele Choel el 17 de Abril de 1982.

"(...)Ojo con los espías ingleses! No digan nada y menos que tienen un hijo tan militar como yo!(...)"

"(...)... nuestra misión o la que se suponía que debía ser nuestra misión, o mejor dicho, los que nos decían que debía ser nuestra misión era doble: impedir un desembarco británico en territorio continental o un avance chileno desde la cordillera. Confusión por la cual nuestros posible destino definitivo fue variado, como si el azar tuviera más que ver con nuestra posición que cualquier tipo de decisión estratégica.
Me había olvidado contarte que a la semana siguiente del desembarco en las islas, se había armado una fuerza mixta de tanques y VCTP (Vehículo de combate para transporte de personal) para ser enviada a Malvinas, de la cual yo formaba parte que luego de una inspección realizada por el General Daher fue desechada, por suerte. La idea había sido conformar una fuerza de tareas con la brigada de exploración blindada de La Tablada que tenía autos blindados Panhard. Por lo que supe después, a la mayoría de esos autos los hicieron mierda en las islas...,¿ves por qué te digo lo del azar? Te preguntarás por que no mandaron tanques medianos a Malvinas, creo que consideraron que el suelo de las islas era demasiado blando para soportar el peso de tanques de treinta toneladas.

"17 de Abril de 1982

Estamos en Choele Choel, provincia de Río Negro; hoy a la noche la Primera Sección, (a la que tengo el honor de pertenecer) se separa del escuadrón y marchará con rumbo Sur, dicen que hacia Trelew, Chubut, vamos a ver lo que pasa, esto me huele a archipiélago austral. "

"(...)... cuando reincorporaron a los pibes que habían dado de baja en el '81 tuvieron que volver a rearmar todas las secciones, y asignar las funciones de la tripulación de cada tanque, el jefe del escuadrón se reunió con cada jefe de sección e hicieron una evaluación de aptitudes, dijeron haber elegido para la primera sección a los que consideraron más agresivos o combativos, ya que era la sección que debía tener la iniciativa en un posible combate. El 17 de Abril se decidió separarla del escuadrón para que hiciera punta hacia el sur, y ahí me di cuenta, con placer, que la selección de los suboficiales respecto a la combatividad no había sido tan certera. Mi jefe de tanque, el Sargento Ayudante Sánchez, un tipo brutal y resentido, que se había complacido en formas diversas de crueldad con nosotros durante el año anterior, empalideció, tartamudeó, argumentó y estuvo a punto de sollozar cuando se enteró del destino que le correspondía como integrante de la Primera Sección. No sé si el Jefe de escuadrón sintió vergüenza ajena o quiso detener un espectáculo lamentable ante la tropa, pero accedió al pedido del cobarde y lo separó de la Primera Sección. Lo más gracioso fue que después vino una contraorden y la primera sección permaneció con el resto, pero, claro, no hubo vuelta atrás para el atribulado suboficial, y nosotros, digo, la tripulación del tanque Capitán Montoya fuimos beneficiados con la incorporación del cabo Ridela como jefe de equipo.(...)"


"22 de Abril de 1982

Hoy hace cinco meses que cumplí 19 años y aún, en todo este tiempo, no he hecho nada que se pueda considerar válido, y ante todo la perspectiva de una muerte idiota en un probable combate.(...)"

Al día siguiente de que X. hiciera la anterior anotación en su diario, el 23 de Abril de 1982, llegó a su casa una comunicación que citaré textualmente, está firmada por el Teniente Coronel Ricardo Gabriel Pons, a cargo, entonces, del Regimiento de Caballería Blindada 8 y dice:"Deberá presentarse en esta Unidad, en forma inmediata y en el primer medio." Considerarla una muestra de humor perverso por parte del ejército es ejercer una generosidad impropia, considerarla una muestra de ineptitud tal vez es redundante.

"(...)Seguimos hacia el Sur, los tanques iban montados sobre semirremolques arrastrados por camiones y cada tanto nos tocaba hacer guardia en la torreta del tanque, lo que nos daba una buena oportunidad para evitar boludeces, y dedicarnos a pensar o a no pensar perdidos en el paisaje. La noche del 24 de Abril llegamos a Sierra Grande, y ahí tuve la impresión de una solidaridad concreta, no hubo banderitas agitadas con frenesí ni bocinazos, ni gritos, hubo familias que nos abrieron sus casas para bañarnos, comer, llamar por teléfono. A me habían asignado el primer turno de guardia y cómo no podía alejarme de los tanques, un obrero morochazo de la mina vino con su familia, mujer y bebito, en un Falcon destartalado y una gran fuente con asado al horno con papas y una botellita de vino-que no tomé, claro-. Hablamos del trabajo en la mina, de la posible guerra, y yo comí, claro. Se despidieron y yo concluí mi turno de guardia y alguien me dijo que la disco del lugar, creo que una de las dos que había en el pueblo, había abierto por nosotros. No sé si fue una buena idea de los propietarios: ciento cincuenta tipos poco más que adolescentes con poco dinero, armados y que hacía por lo menos quince días que no veían una mujer eran una combinación previsiblemente explosiva.
Cuando llegué las pocas chicas del pueblo que se habían atrevido a permanecer se habían refugiado en la barra, junto a los propietarios y a sus matones, aún así soportaban con estoicismo los encares permanentes de alguno de los ciento cincuenta salvajes que andaban por el lugar. No sé si no eran profesionales o lo eran en demasía y consideraron que poco beneficio económico podían sacar de esos desesperados, o tal vez se asustaron. Descartadas las mujeres la noche se orientó hacia el alcohol y cuando el dinero comenzó a escasear hubo un momento de tensión cuando alguien desenfundó la pistola Browning nueve milímetros, la puso sobre la barra y decretó canilla libre; luego de un forcejeo breve, se acordó una ronda libre y no más. Me alejé de la barra y caminé hacia la pista principal y fui testigo de una rara escena tribal: los pibes bailaban con furia un ritmo techno como si estuvieran exorcisando el miedo, la soledad y la angustia. Me quedé mirándolos un rato largo bajo las luces cambiantes de la pista, y me fui hacia la calle, no hacía frío y el silencio era consistente, decidí irme a dormir. (...)"

"28 de Abril de 1982

Hoy hace dos días que estamos en Comodoro Rivadavia. El embole es máximo."

"(...)Cuando llegamos a Comodoro Rivadavia en la radio del micro-cuando no teníamos que hacer guardia en los tanques viajábamos en micro- sonaba Credence y hacía un día gris y ventoso, yo pensé que hubiera sido más indicado un blues, de golpe la música fue interrumpida por un comunicado oficial que relataba la "gloriosa" resistencia del Capitán Astiz al mando de los lagartos en las Georgias, y después los resultados del fútbol del ascenso. Y ahí me sentí confirmado, ya no más dudas, estábamos en medio de una payasada que iba a ser trágica, la guerra avanzaba pero no era suficiente para suspender el fútbol, la muerte o su posibilidad sólo alcanzaban a dar un tono pintoresco a la situación, nada más.(...)"

"29 de Abril de 1982

9:33 PM. Hubo un alerta amarillo mientras estábamos en el cine, ahora nos alistamos todos, (¿posible desembarco inglés?), órdenes del jefe de regimiento. Nos vamos a la mierda del tinglado... (...)."

"(...)la noche del 29 de Abril hubo una formación en el tinglado y el jefe de escuadrón nos ordenó que alistáramos los tanques para el combate-armar las cintas de las ametralladoras, baquetear los cañones y comprobar los aparatos de óptica-, porque en media hora dejábamos el lugar y entrábamos en acción. Supongo que tuvimos miedo, mucho miedo y ese miedo aumentó nuestra eficiencia, en veinte minutos habíamos dejado el tanque a punto y esperábamos la partida. A los cuarenta minutos volvió el jefe de escuadrón y explicó que había sido una falsa alarma.
Por la tarde habíamos ido al microcine de un regimiento cerca del centro de la ciudad y mientras estábamos viendo Galáctica, una película pedorra de Ciencia Ficción en la que trabajaba Lorne Greene, el padre de Bonanza; la proyección se interrumpió y apareció un oficial desconocido con insignias de capitán que anunció que estábamos en alerta amarillo, aviones enemigos a menos de media hora, nos pidió calma y que desalojáramos el lugar en orden y sólo cuando nos fuera ordenado por nuestro jefe de sección. Lo tomamos con tranquilidad, casi como si la cuestión no nos atañera, no pasó lo mismo con el ya mencionado Sargento Ayudante Sánchez, y el Sargento Escalante, tan bravitos en el cuartel, los dos se habían parado frente a la puerta y a duras penas resistían la tentación de salir corriendo, los ojos abiertos con desmesura, los rostros pálidos.
Desalojamos la sala en orden y subimos en la caja descubierta de un camión Reo, en el viaje hacia el tinglado hubo una pelea entre el cabo Vergara-un pendejo de nuestra edad-y no recuerdo qué compañero que le había dicho que todos los milicos eran la misma mierda, el cabo estuvo a punto de rodar por el asfalto de la ruta por defender el honor del Ejército Argentino. Los separaron y yo me dediqué a observar el paisaje, en una pared leí una pintada:"Haga patria mate un chileno", y me sorprendí, luego pensé qué raro era que la ciudad y su gente siguieran viviendo con la naturalidad de siempre cuando en unos minutos podía ser volada con unos cuantos bombazos, la muerte no era precedida por su sombra."

"30 de Abril de 1982

Como ves, no pasó nada y lo de anoche fue una especie de alistamiento. El jefe de escuadrón dijo que la situación (supuesta) había sido la aproximación de dos submarinos a Caleta Olivia y el posible desembarco de buzos tácticos. Ignoro cuál habría sido la táctica a desplegar para parar con tanques un comando de buzos (?)... "

"(...)Fue en Comodoro Rivadavia donde la guerra se hizo real, no sólo porque allí nos enteramos del primer bombardeo a Puerto Argentino, sino también porque asistimos a los oscurecimientos de la ciudad, a la interrupción de las señales de radio-silencio de radio para evitar ubicación de blancos- y porque nos obligaron a hacer guardia con fusiles Fal con bayoneta calada y el rostro y las manos tiznados de negro...(...)"

2 comentarios:

azpeitia dijo...

Sigo leyendo y leyendo y me enfrasco en ese relato desgarradamente absurdo, de una guerra oscurecida por el tiempo, y de la que apenas nos llegaron noticias. Increíble la secuencia de la radio con el fútbol y los jóvenes que podían perder la vida en cualquier momento.
¿Donde están todos aquellos generales de fanfarria...estan en la cárcel o disfrutando de expléndidas pensiones en alguna playa del atlántico?...Gracias por tu enriquecedor relato-testimonio, no me gustaría perder contacto contigo...tienes un amigo en la vieja y corrupto-eclesiástica-socialista de escaparate España....Un abrazo desde azpeitia

juliopaez dijo...

Azpeitia, respecto a los generales la mayoría de ellos murieron de viejos nomás. Hubo una condena a las cúpulas militares que no se cumplió, la guerra de Malvinas fue una guerra vergonzante para gran parte de la sociedad argentina que durante mucho tiempo intentó olvidarla. Yo voy a estar por aquí escribiendo así que no perderemos contacto, un abrazo desde la llanura al sur del mundo.