lunes, 7 de enero de 2008

Una campaña exitosa.-Cuento.

Entró a la comisaría en medio del quilombo, realmente no sé cómo lo hizo, quería hacer un descargo decía, nadie le daba bola porque no sabíamos qué carajo hacer: a duras penas podíamos mantener a raya la manifestación, nos estaban cagando a piedrazos y de vez en cuando se escuchaba algún tiro; el sargento Escalante me llamó cuando el tipo le mostró todas las tarjetas de crédito que aún llevaba, y se dio cuenta de que era un tipo grosso. Lo había llevado a la salita del fondo, la que está antes del primer calabozo: tenía el traje gris a la miseria, el prolijo peinado con gel disuelto por la transpiración y la cara golpeada. Era evidente que estaba asustado y tenía ganas de hablar, le ofrecí un cigarrillo, se lo encendí y me senté frente a él. Habló sin interrupciones (salvo cuando el sargento entró para indicarme que se estaban acabando los lacrimógenos) y a medida que tomaba confianza su historia se fue haciendo más clara. Me contó que era ejecutivo de cuentas de la agencia de publicidad más importante del país y que todo había comenzado como una joda entre compañeros, que nunca pensaron que iba a tomar la dimensión que tomó y que se sentía culpable y arrepentido. Le dije que fuera más claro, y si bien noté un gesto de molestia ante mi incomprensión, continuó su relato. Ellos, el equipo de la agencia publicitaria, habían batido los récords de venta de todos los productos que habían promocionado; no habían importado sus calidades ni sus precios, todos eran vendidos produciendo ganancias fabulosas para sus fabricantes, cualquier mierda, todo se transformaba en dinero si ellos lo promocionaban. Agrandados, habían pensado en poner en evidencia ante todos su talento e iniciado la campaña publicitaria del "Maby", un producto atractivo tanto para niños, como para adolescentes y adultos, sin distinción de sexo. Cada grupo etario encontraría en "Maby" un aspecto muy placentero. Lanzaron la campaña a nivel nacional en los medios gráficos y audiovisuales e inclusive en los portales más visitados de Internet. Hubo avisos con chicas desnudas, con abuelitos haciendo willys en motos de alta potencia, con niños goleando a la selección nacional, con abuelitas seduciendo a todo un club de físico culturistas, con amas de casa siendo electas Miss Universo, con parejas gays celebrando sus esponsales en la Catedral. etc. La demanda fue brutal, todos querían tener su "Maby" y disfrutarlo, tenerlo y hacer sus vidas más valiosas y satisfactorias...
-Claro -admití-. La demanda fue tan brutal que la oferta no llegó a cubrirla, pero el Presidente dijo que pronto cada uno tendrá su "Maby", no es algo tan terrible, cuando la oferta se estabilice con la demanda estos locos que están a punto de incendiarnos la comisaría se irán tranquilitos a sus casas. Se están utilizando inclusive camiones del ejército para transportar los “Maby”, para llevarlos a cada ciudad y pueblo.
-No –dijo.
-¿ No qué?
-"Maby" no existe, nunca existió.
Lo miré con pena, como se puede mirar a un loco escapado de un neuro psiquiátrico que te llama la atención. -Vamos, hasta ahora nos entendimos,¿cómo me va a decir semejante boludez?
-¿Qué es "Maby"?
-Es... es algo bueno, rico... suave... -me interrumpí sin poder terminar de definirlo.
-¿Lo ve? -preguntó con una sonrisa triste, que me pareció sobradora-.
- Está mintiendo –le dije.
-¿No se da cuenta? Hicimos una campaña perfecta, creamos en todos el deseo por obtener algo que no existe...
-¿Y cómo sé que usted no está mintiendo y que no es un agente de una compañía rival para desprestigiar a "Maby"?
- Piense lo que quiera, yo me limité a decirle la verdad.
Saqué la nueve milímetros, la cargué y le disparé dos tiros en el pecho; nadie tenía derecho a dejarme sin mi "Maby". Afuera el quilombo seguía.

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