miércoles, 9 de enero de 2008

Falsa información de un medio nacional sobre el propietario de este blog.

Clarín, 1 de Octubre de 1997.

UN LADRON HABRIA MUERTO POR EL DISPARO DE SU COMPLICE A los golpes, vecinos de un barrio impidieron un robo Dos jóvenes asaltaron un quiosco en Ingeniero Budge
Pero la gente del lugar se resistió
Sin embargo, uno de los ladrones pudo huir a los tiros

Un grupo de vecinos del humilde barrio de Ribera Sur, en Ingeniero Budge, quiso hacer justicia por mano propia y dos asaltantes sufrieron las consecuencias.Cuando intentaban robar a mano armada el quiosco de una familia de la zona, gente del barrio los agarró a golpes, y uno de los ladrones murió por un balazo que habría disparado su cómplice en la desesperación por escapar.El hombre muerto fue identificado como Julio Páez, un joven de 26 años que habría estado preso en la cárcel de Olmos, según fuentes policiales. Las autoridades de la comisaría 10 de Lomas de Zamora no pueden confirmar quién le disparó a Páez, aunque dicen que unos 20 testigos aseguran que fue su cómplice.La causa fue caratulada como tentativa de robo y homicidio en riña.Alrededor de las 10 de la noche del lunes, Bernardino Cairo, un joven boliviano de 25 años, se dispuso a cerrar el quiosco que hace un mes funciona en su casa.Por la ventana enrejada desde donde atiende a los clientes no vio nada extraño. De golpe, dos jóvenes de alrededor de 25 años cruzaron el alambrado que marca el límite entre lo que es terreno de la casa y la calle, y se pararon frente a la ventana.EncañonadoYo estaba adentro, cerrando el postigo de chapa. Entre los dos empezaron a forcejear conmigo para que no lo cerrara. Hice lo que pude, hasta que uno metió una pistola entre las rejas y me apuntó, contó Cairo a Clarín.El hombre se agachó, mientras uno de los asaltantes daba la vuelta a la casa -una de las pocas del barrio construida con ladrillos- y pateaba la puerta de entrada.Del otro lado, en una de las dos habitaciones de la vivienda, Ester Mamani (22), la mujer de Cairo, le daba de comer a su hija de dos años.Mamani corrió hasta la otra habitación, donde hay dos camas matrimoniales y está el mostrador del quiosco, y se refugió allí junto a su esposo, la nena y el hijo menor de la pareja, de 10 meses.Los asaltantes tiraron la puerta abajo y encararon a Cairo, apuntándole con sus armas: Dicen que ustedes acá tienen 3 mil pesos. Me los tenés que dar ahora, porque si no te meto plomo, exigieron.El Quiosquero les dijo que no tenía esa plata y les ofreció mercadería del negocio. No le respondieron: le pegaron un culatazo que lo desmayó y le costó cuatro puntos de sutura en la cabeza.Mientras los ladrones revolvían la casa, los vecinos notaron que algo raro pasaba. El primo de Cairo, Adrián Islas (36), que vive enfrente, entró entonces a la casa acompañado por su mujer, Quintina.Quedate quieto porque te meto un plomo, le gritaron los asaltantes. Islas obedeció, pero Quintina se enfureció, se tiró encima de uno de los ladrones y comenzó a forcejear con él.A los golpes, los asaltantes y la pareja de Islas salieron de la casa. Afuera, en el terreno que hace las veces de jardín, esperaban varios vecinos del barrio.Les pegaron con todo lo que tuvieron a mano. Uno escapó a los empujones y, antes de irse, disparó. Ese fue el balazo que le pegó al otro ladrón. Al rato llegó la Policía y estaba vivo todavía, dijo Mamani.Ellos no sabían que en el barrio estamos todos de acuerdo para evitar los robos, explicó Cairo.En el barrio los vecinos piden más seguridad. Tenemos miedo. Hay rumores de que la banda de estos asaltantes volverá para vengarse, concluyó Cairo.

No hay comentarios: