jueves, 27 de diciembre de 2007

Un fragmento de historia olvidada.

Expedición Lunar Malabriguense.

Tal vez lo más interesante de mi trabajo es precisamente el material que estoy impedido de publicar, pero que, espero que secretamente,archivo en mi memoria. Como el que encontré la semana pasada mientrasintentaba ordenar el ruinoso archivo de internacionales: cables deagencias de noticias internacionales, copias de notificacionesdiplomáticas enviadas por las embajadas de Estados Unidos, la UniónSoviética y la Francia de De Gaulle. Seguramente material recopiladopor mi perspicaz, astuto y brillante predecesor; y seguramente una delas causas que lo llevó a buscar precipitadamente la frontera, desdedonde redactó su telegrama de renuncia.Si bien supongo que la cuestión es simple, no poseo la documentaciónnecesaria como para fundamentar todas mis inferencias aunque tenga lafirme convicción de que son exactas en al menos un 90 por ciento.Es de público conocimiento que, terminada la Segunda Guerra Mundial,Werner Von Braun y algunos de sus asistentes marcharon a los EstadosUnidos para desarrollar su proyecto de cohetería-Tal vez enrecompensa por los londinenses muertos y mutilados por las V1 Y V2lanzadas sobre la ciudad entre 1940 y 1944-, y sus aportes fueronfundamentales para el desarrollo del proyecto Apollo; poco se sabe delos alemanes que marcharon invitados insistentemente por el EjércitoRojo hacia Moscú y posibilitaron la creación del proyecto Vostok y elviaje de Gagarin; nada se sabe de la llegada de Von Schwartz y de suactividad en MalabrigoVon Schwartz era un díscolo discípulo de Von Braun, con evidentestendencias megalomaníacas-lo que no debía desentonar demasiado en laAlemania nazi- que lo habían llevado a la ruptura con su mentor y alexilio. Llegó a Malabrigo a fines de los cuarenta, y casi en formainmediata entró en contacto con integrantes de las más altas esferasde la administración Malabriguense, a quienes cautivó con la calurosaexposición de su proyecto de investigación espacial. Algunos testigosde aquellos sucesos afirman que repitió una y otra vez una frase quelo ayudaba a mantener su orden discursivo: "El primer pie que hollela superficie lunar debe partir de Malabrigo".Von Schwartz desarrolló su labor con el mayor de los entusiasmos y elavance de la cohetería Malabriguense llegó a preocupar a lassuperpotencias.En 1960, antes de que Malabrigo pudiera poner al primer hombre enórbita, una explosión inexplicable terminó con el centro deinvestigación espacial, mató a treinta personas y causó la amputaciónde la pierna derecha del eminente sabio. A partir de ese incidente elestado clausuró definitivamente todos los fondos orientados hacia laactividad exploratoria espacial.La primera notificación de la embajada norteamericana llegó despuésde Julio de 1969 y de la famosa frase de Neil Amstrong, esa delpequeño paso para el hombre y etc. La notificación venía acompañadade una copia fotográfica en blanco y negro.Luego se sucedieron las notificaciones soviética y francesa, laprimera acompañada de otra copia fotográfica y la segunda de unaverborragia envalentonada.Hurgué en el archivo fotográfico y no encontré ninguna copia dealguna de las dos copias, pero sí un retrato de Von Schwartz en suvejez: Está sentado en una silla de mimbre de esas que sedenominaban "mecedoras", el pelo blanco y abundante despeinado, unapequeña barba de chivo, ojos soñadores y una sonrisa de abuelo buenoy complacido. Tiene entre sus manos una foto que no se distingue conclaridad.Mandé ampliar la copia, especialmente en el sector donde aparecía lafoto: Pude ver una superficie polvorienta donde aparecía con claridadla huella de un mocasín y las siguientes letras " V..n ..chw.....tz".

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