domingo, 30 de diciembre de 2007

La noche interminable -Cuento.

A Enrique.

Es una noche que vuelve, que no termina de ser y aniquilarse para dar paso al nuevo día; que es convocada por acciones mínimas: el sonido de un avión, un portazo, el aullido del viento en una tormenta, ciertos fulgores del crepúsculo.Una noche atravesada por alucinantes trazadoras buscando su frágil objetivo,y obuses fragmentando piedras, huesos y tripas; devorando el aire imprescindible.La mierda, el sudor, la cordita y el olor del metal caliente son los olores dominantes. Y el estruendo y los gritos. Luis trata de ordenar sus percepciones para zafar de esa noche, para ser otro, para vivir; y salta de pozo en pozo para escurrir su cuerpo de la muerte cercana.Los obuses cesan y sólo se escucha el tableteo de las ametralladoras y la seca detonación de los fusiles automáticos; Tomás dispara hacia la noche y Luis se arroja junto a él y abre fuego; son pocos minutos los que permanecen echados en la tierra codo a codo, los suficientes para ver como siluetas acechantes caen y para convertirse en blanco de las ametralladoras británicas. Se ponen de pie y corren y vuelven a echarse en el barro y de nuevo disparan.Los obuses vuelven a caer, retroceden, Tomás tropieza y el obús cae sobre él, la fuerza de choque golpea a Luis en la espalda y lo eleva unos metros,cae y cree escuchar los lamentos agonizantes de Tomás pero sabe que es imposible; como puede se pone de pie y comienza a correr para alejarse, para salir de esa noche templada por demonios, corre, corre por diecinueve años y a menudo cree dejarla atrás pero todos sus intentos son vanos y hoy sabe que la despedida exige un gesto definitivo.
Lleva el cañón de la pistola a la sien izquierda, sonríe y presiona la cola del disparador.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Veo que Malvinas da para un analisis mas poetico, afortunadamente , que una descripciòn tecnicamente exacta de las muertes producidas por la imbecilidad de militares jugando a salvadores de la Nacionalidad irredenta de las islas.Lo de enrique , creo que es una buena historia para proclamar.Aun la Historia nos pasa y nos pesa, pero es liberadora no?

juliopaez dijo...

Contar es una forma de liberar lastre, o al menos es agradable pensarlo. Gracias por el comentario.